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9/9/17

Tratamiento de la Fibromialgia mediante Hipnosis

La Fibromialgia es una enfermedad reumática caracterizada por un dolor crónico generalizado de características erráticas, de más de tres meses de evolución, que no afecta a ningún dermatoma determinado y en la cual están 18 puntos descritos clásicamente en 1992 por Yunnus. Se asocia con otros procesos, como el síndrome de piernas inquietas, trastornos de la esfera afectiva y cognitiva, cefaleas, síndrome de intestino irritable, etc.

En esta enfermedad se presentan fenómenos tanto de hiperpatía (respuesta exagerada a un estimulo doloroso) como alodinia (dolor por estimulación, habitualmente indolora), todo ello dentro de un proceso de hiperalgesia músculo-esquelética generalizada.

Esta hiperalgesia se debe a los procesos de memorización dolorosa, que se producen tanto en el sistema nervioso central y periférico como en el sistema nervioso simpático, gracias a algún enzima regulador de la función de los neurotransmisores.

La Real Academia Española de la lengua define la memoria como una facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado. En esta definición no aparece el componente biológico inherente al proceso de memorización. Desde un punto de vista más neurofisiológico, podríamos considerar a la memoria como una actividad biológica y psíquica que permite retener experiencias anteriormente vividas, ya sean de tipo sensorial, emocional, etc., gracias a un sistema de mapas o redes de neuronas corticales interconectadas, el hipocampo y la amígdala.

Podríamos así definir el dolor como una información sensorial desagradable, asociada a una lesión somática real o potencial. Un dolor nociceptivo que se manifiesta por primera vez, ante cualquier lesión tisular, lo percibe nuestro organismo y lo memoriza de una manera habitual y rutinaria. En determinadas circunstancias y en determinados pacientes esta memorización puede estar alterada, sufriendo un proceso de hipermemorización, con las consiguientes alteraciones posteriores de las que a continuación hablaremos.

Santiago Ramón y Cajal intuyó, a finales del siglo XIX, que la transmisión sináptica podía ser la base del aprendizaje y de la adquisición de la memoria, pero no fue hasta 1966 cuando Terje Lomo describió los procesos LTP en el hipocampo del conejo.

Llamamos LTP, potenciación a largo plazo sináptico, al aumento en la magnitud y la eficacia de las respuestas de las neuronas al haber sido estimuladas por estímulos de moderada-alta intensidad o frecuencia, en presencia o no de lesión tisular. Este proceso, pone en marcha una cascada de acontecimientos capaces de producir cambios estructurales y funcionales tanto a nivel periférico, con presencia de nuevas sinapsis adicionales en el terminal presináptico entre el axón y las dendritas, como a nivel central, con aumento de los receptores NMDA a nivel de la médula.

El resultado de esta plasticidad neuronal es una memorización dolorosa que se manifiesta con una hiperalgesia generalizada y donde los procesos de hiperpatía y alodinia coexisten.

Llama la atención en la Fibromialgia la ausencia de lesión o daño tisular que pueda desencadenar los procesos de hipermemorización. En el dolor neuropático, bien sea radicular por alteración espinal, o en las neuropatías por atrapamiento, por ejemplo, es posible detectar este factor de lesión que pone en marcha los procesos de LTP.

La vida psíquica está dividida en dos planos: el consciente, que representa lo que el sujeto experimenta y conoce, y el inconsciente, que sería lo que ocurre en el interior psíquico del sujeto, sin él darse cuenta de ello, actuando como un apéndice de la conciencia, donde ésta descarga, mediante un mecanismo de autorrepresión, algunos contenidos que le resultan conflictivos.

Una emoción aguda, una creencia sobreestimada, actuando como un “estímulo emocionalmente competente”, como un factor de estrés, puede producir en el campo de la conciencia un dominio autoritario tan enorme, que es capaz de provocar, primero, un oscurecimiento del campo de la conciencia, desapareciendo otras aficiones, actividades, o haciendo que el sujeto organice su vida en base a este hecho o esta emoción, y segundo, el sujeto podría descargar en su inconsciente el estímulo que le generó tal estado de tensión afectiva, interponiendo una válvula, a modo de censura, para no dejar volver a los dominios de la conciencia el material expulsado.

Está unánimemente admitida la presencia de este factor estresante en el desencadenamiento de la Fibromialgia. En el 85-90% de los pacientes que desarrollan una fibromialgia, existe un factor estresante desencadenante de la enfermedad. Este factor estresante produciría cambios en la homeostasis, así como a nivel de los neurotransmisores, facilitando la aparición de los procesos de hipermemorización dolorosa. Que la dimensión emocional puede repercutir a nivel somático produciendo lesiones (úlceras por estrés) o dolores sin lesión aparente, y que sólo son secundarias a reacciones emocionales profundas, está fuera de toda duda.

Las conexiones existentes entre el fascículo espino-talámico con el sistema límbico, así como con el sistema nervioso autónomo, a nivel de la corteza pre-frontal ventromediana y la amígdala, justifican tanto los síntomas de la esfera afectiva que aparecen en los cuadros dolorosos, como los síntomas somáticos que se presentan en los trastornos del estado de ánimo, así como la hipertonía simpática, que se asocia a los procesos dolorosos crónicos y a los trastornos de la esfera afectiva, todo ello característico de los síndromes dolorosos crónicos.

En el dolor crónico, la estimulación de las terminaciones nerviosas y la subsiguiente memorización dolorosa, producen en el cerebro la representación del proceso doloroso. Si no existiera un componente afectivo, el paciente percibiría el dolor, como una sensación no placentera, pero sin el componente emocional. Las conexiones existentes con el sistema límbico desencadenan un perfil de desagrado o de sufrimiento que se asocia inevitablemente al dolor, especialmente cuando es crónico.

La hipnoterapia ya ha sido evaluada por otros autores para el tratamiento de síndromes dolorosos crónicos, en algunas ocasiones dentro de un tratamiento más general. Siguiendo a J. Moix, hemos pretendido con nuestro programa de tratamiento con hipnosis:

- Reducir el dolor
- Reducir la medicación
- Incrementar la actividad y el ejercicio
- Aumentar la higiene postural
- Reducir la ansiedad y la depresión

Fuente: Martínez Pintor, Pérez Hidalgo, Cuatrecasas Ardiz, Chamorro Álvarez, Martí Gasulla y Reig Gourlot (2006) Tratamiento de Fibromialgia mediante Hipnosis. Cuadernos de Medicina Psicosomática y Psiquiatría de Enlace. 79/80: 53-60.

8/9/17

TRATAMIENTO DEL DOLOR Y LA FIBROMIALGIA CON HIPNOSIS
" No brain , no pain " es decir , sin cerebro no hay dolor. 


El dolor es una experiencia mental. Cuando los receptores periféricos del dolor (nociceptores) transmiten una señal dolorosa a través de nuestros nervios hasta el cerebro, no es más que un impulso eléctrico que el cerebro interpretará como dolor. Del mismo modo , la diferencia entre ruido y música es una experiencia mental, depende de la interpretación que nuestro cerebro da al impulso auditivo y eso varía entre una persona y otra. Mientras para muchos adolescentes Mozart es aburrido, para muchos amantes de la música clásica, AC/DC es una cacofonía.

Hay interesantes estudios sobre el dolor en miembro fantasma, un miembro que ha sido amputado o que no tenemos de nacimiento y sin embargo nuestro cerebro nos envía una percepción de dolor procedente de él. Incluso muchos pueden precisar el dedo exacto del que procede, ¡aunque no exista!

El dolor es útil e imprescindible para evitar daños a nuestro cuerpo, nos avisa de algo que nos está hiriendo para que podamos retirar a tiempo la parte que está en peligro.También nos avisa de que algo no va bien y merece nuestra atención: por ejemplo un deportista que ignora un dolor leve en una articulación acabará con una lesión más severa. El cuerpo se comunica con nosotros a través de los síntomas para que le prestemos atención y pongamos soluciones al respecto. Cuando el cuerpo necesita reposo para reparar una parte dañada, el dolor es lo que asegura que lo hagamos.

Además, nuestro cuerpo puede marcar prioridades y anular un dolor si la ocasión lo merece. La mayoría de personas que entran a una consulta cojeando de dolor, correrían como atletas para escapar de un tigre hambriento y no sentirían dolor hasta haber pasado el peligro ¿o no es así? Su sistema neurohormonal les daría una descarga de analgesia para superar el peligro. Hace unos años , mi hija y yo fuimos atropellados y me rompí dos costillas. No sentí dolor alguno hasta que mi hija estuvo atendida en el hospital, una hora más tarde. Entonces me relajé y pude notar mi dolor y la dificultad al respirar. Hasta entonces mi cerebro bloqueó esta señal, había cosas más prioritarias que atender.

Hay muchos estudios que demuestran que según el componente emocional de un dolor, cambia su evolución y pronóstico y la respuesta a los analgésicos. Por ejemplo, no evoluciona igual un dolor por un golpe fortuito que si es resultado de una agresión. Lo que pensamos sobre el dolor, influye sobre el mismo ( recordemos que el cerebro interpreta y modula esta señal de una manera que sólo empezamos a comprender). 

 Pero no todo el dolor es  útil y nos avisa de algo evitable, hay dolores que se cronifican sin ningún sentido aparente. A veces, simplemente es una lesión crónica que el cuerpo no puede reparar y necesita de cirugía, pero en otras, la lesión ya no existe o sencillamente no hay una causa objetiva para ese dolor. ¿qué ocurre entonces? Nuestro cerebro interpreta una señal dolorosa que en realidad no se origina fuera del cerebro. Y lo más curioso es que hasta la fibromialgia más limitante, se cura temporalmente ante un tigre hambriento ( yo siempre tengo tigres hambrientos en mi consulta para estos casos...). Se ha establecido un circuito anómalo que transmite dolor sin necesidad de estímulo a los nociceptores, es como un bucle que se retroalimenta.

El dolor crónico, tiene además un efecto emocional muy potente que acentúa su percepción, ocupa cada vez más espacio en nuestra consciencia hasta eclipsar todo lo demás. Este círculo vicioso nos atrapa cada vez más, hasta que todo en nuestra vida gira alrededor del dolor, los analgésicos no consiguen ya controlarlo y una sensación de desesperación y limitación se cierne sobre nosotros hasta llevarnos a una depresión que empeora todavía más el cuadro. De hecho muchos dolores crónicos responden mejor a los antidepresivos y a los anitiepilépticos que a los analgésicos ¿curioso no?

La fibromialgia, enfermedad desconocida por los médicos e incomprendida para mucha gente, responde mal a cualquier fármaco, sin que la ciencia aclare el porqué. Hay muchas teorías, probablemente porque ninguna explica lo que realmente ocurre. Y sospecho que dentro de ese cajón de sastre que llamamos fibromialgia también hay muchos trastornos distintos que entremezclan la hipersensibilidad al dolor, estados emocionales, enfermedades reumáticas o neurológicas aún por descubrir...confío que con el tiempo se arroje nueva luz que ayude a todas esas personas que sufren.

Sin entrar en aspectos físicos, de los que tan poco sabemos todavía , está demostrado que si intervenimos en el proceso cerebral que proporciona la vivencia de dolor, conseguimos mejorar éste. Y ahí es donde la hipnosis, como herramienta que nos permite intervenir sobre los procesos inconscientes, es de gran utilidad. Nuestro inconsciente, como director de orquesta, maneja todos nuestros estados internos, nuestros procesos no conscientes que gobiernan nuestro cuerpo y por lo tanto es una puerta a los funcionamientos de nuestra mente que modulan nuestra experiencia de dolor.

En la hipnosis de espectáculo, que nada tiene que ver con la hipnosis clínica terapéutica, todos hemos visto como se puede generar anestesia de un miembro y clavar una aguja sin sentir dolor, pero eso, aunque espectacular, no es útil dada su efímera duración, pero sí que nos abre un mundo de posibilidades sobre lo que nuestro cerebro es capaz de lograr.

El tratamiento del dolor con hipnosis, usado en Unidades de Dolor de muchos hospitales, ha demostrado ser mucho más que un placebo como antaño se creía, y es efectivo en el contexto de un tratamiento multidisciplinar.

Lo primero, para tratar el dolor con hipnosis, es partir de un diagnóstico médico correcto. Si el dolor nos está avisando de una metástasis ósea, por ejemplo, sería una terrible negligencia usar la hipnosis para mejorarlo y que eso retrase el diagnóstico. 

Una vez hecho un diagnóstico médico de certeza, vendrá el diagnóstico psicológico: con qué sucesos vitales coincidió el inicio del dolor o qué lo agrava, que "utilidad" tiene ese dolor para la persona, en que situaciones emocionales el dolor mejora o empeora, cuáles son sus creencias sobre ese dolor, etc. No hablo de una diagnóstico del DSM ( manual de desórdenes mentales con el que se codifican los diagnósticos psiquiátricos), sino de un diagnóstico a medida para cada paciente.Cada persona es un ser único y valioso, no le colguemos una etiqueta que empobrezca la visión que todos van a tener sobre él. Yo no tengo pacientes fibromiálgicas, tengo mujeres que sienten dolor, cada una es un mundo distinto y maravilloso por descubrir, no lo reduzcamos a una palabra generalizadora.

Una vez hecho todo esto, y sólo entonces, la hipnosis y la PNL como tratamiento del dolor es una herramienta útil, que mejorará tanto el dolor, como las limitaciones que produce, como el estado emocional de la persona.

La hipnosis es una buena herramienta de psicoterapia y de tratamiento del dolor, no es una solución mágica que todo lo arregla, ni ayuda a todo el mundo de la misma manera. Hay factores que modifican el resultado, sobretodo la resistencia consciente o inconsciente a mejorar de su problema, a ser hipnotizado, a aceptar los cambios que supondrá en su vida mejorar de su dolor, etc. Por todo esto, la hipnosis debe ser una herramienta más en un proceso de terapia que prepare a la persona para vivir con éxito todo el proceso. 

Y la hipnosis no provoca una pérdida de control del hipnotizado, sólo hará lo que despierto se permitiría hacer,   no es más que un mito eso del control mental del hipnotizador, en realidad, es una autohipnosis SIEMPRE, el terapeuta da una vía al paciente para entrar en trance y hacerlo o no, es decisión del paciente en todo momento, y salir del trance también. Es simplemente dejarse llevar, pero siempre queda un "testigo" en nosotros que nos despertará inmediatamente si el trance no es de su agrado. 

En consulta, muchas veces se usa la hipnosis "despierta", con un trance ligero que permite al consciente colaborar en todo el proceso, personalmente me parece el nivel de trance más adecuado para tratar el dolor.

Hay un mundo esperando a que salgas a disfrutarlo, atrévete a descubrirlo.

Autor: Jordi Reviriego

20/4/09

La hipnosis alivia la fibromialgia y la soledad




Uno, dos, tres… ¿duerme! La hipnosis dejó hace muchos años de ser un simple divertimento para espectáculos donde un espontáneo ladra como un perro tras varios movimientos de péndulo. Hoy día los avances en la investigación del subconsciente la han convertido en una técnica complementaria en numerosas terapias. Junto a depresiones, trastornos alimenticios o fobias, la hipnosis trabaja en líneas menos conocidas que ayudan a paliar desde la fibromialgia a los trastornos dermatológicos, pasando por la soledad. Todos aquellos casos que tienen una raíz psicológica o psicosomática.

CHC Psicólogo, dirigido por el experto en Psicología Clínica Isidro Pérez, y el Instituto de Reumatología de Barcelona han desarrollado un estudio pionero que demuestra los efectos positivos de la hipnosis sobre la fibromialgia. Según la investigación, el 80% de los pacientes que se sometieron a las sesiones experimentaron una mejoría notable de sus síntomas: dolor, fatiga, insomnio y ansiedad. Y es que, pese a que más de un millón de personas sufren este mal, aún se desconoce qué lo provoca, por lo que carece de tratamientos efectivos.


Estrés



El equipo de CHC trabaja sobre el estrés, «muy relacionado con las alteraciones que sufre el paciente». «Cuando el estrés es prolongado, el cuerpo y la mente se ven desbordados», explica Isidro Pérez. A través de frases repetitivas y sugestiones terapéuticas enseñan al paciente «herramientas para controlar el dolor y los demás síntomas», añade.

Los trastornos dermatológicos también pueden paliarse con la hipnosis, siempre después de haber consultado a un especialista. De nuevo, es el estrés la raíz del problema, sobre todo en aquellas personas que se rascan casi compulsivamente lesionándose la piel. La hipnosis, además, va directamente al síntoma generando «una sensación de frescor en la zona afectada» que alivia el escozor. Otros síntomas, como los dolores de cabeza tensionales o de migrañas, también son contrarrestados por esta técnica.

Detrás de la soledad se esconde, en muchas ocasiones, «un sentimiento de aislamiento más psicológico que real», por lo que la hipnosis puede convertirse en un gran aliado para superarlo.

Pérez rompe las ‘leyendas’ que rodean a esta técnica. Asegura que la persona «nunca pierde la conciencia durante la hipnosis»; sólo cuando el trance es más profundo, puede no recordar lo sucedido, «pero nada más».

Fuente Original: http://fjnavas.wordpress.com/2008/06/30/la-hipnosis-alivia-la-fibromialgia-y-la-soledad/