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21/7/12

Método de autohipnosis para lidiar con emociones negativas.




Cada vez que uno está confundido o no tiene claridad sobre algo, lo siente. No es un sentimiento cómodo. Puede percibirse como angustia, frustración, impaciencia, infelicidad, depresión, tristeza, apatía o cualquier otra emoción de baja energía. Es ese sentimiento que te baja, pero que, al mismo tiempo puede elevarte incluso a niveles de conciencia muy altos y ayudarte a incrementar el poder de atraer lo que deseas. Funciona así:


1. Sientes que tienes un sentimiento que no te gusta, una variación de la infelicidad. Algunas veces la gente dirá: "No soy infeliz, estoy angustiado". Bueno, obviamente, la angustia es una forma de la infelicidad. Descríbela como la describas, te será útil.
2. Siéntate con el sentimiento, y permítele estar contigo. Queremos deshacernos de las emociones que no nos gustan. Tratamos de ahogarlas en alcohol o en comida. La variedad de escapes es enorme. Algunas personas trotan. Otras van de compras. Algunas sé enfadan. O tiran cosas al piso o contra las paredes. Te sugiero que no hagas nada: sólo siéntate con ése sentimiento. Sé que es incómodo pero es la puerta a la libertad.
3. Describe el sentimiento. Si tienes dolor de cabeza, en vez de tomar algún analgésico, quédate con él. Concentra toda tu atención en describírtelo a ti mismo. ¿Qué tan fuerte es? ¿En qué lado? ¿De qué color? ¿Qué tan profundo? No hay respuestas correctas o incorrectas para estas preguntas. Las harás para mantener tu mente enfocada en el dolor o en el sentimiento.
Mientras lo haces, algo asombroso ocurrirá. El dolor o el sentimiento empezarán a desaparecer.
4. Por último, averigua qué trata de indicarte el sentimiento. La emoción está ahí por alguna razón,

con una lección que debes aprender. Aprovecha la lección y no necesitarás más la experiencia. Lo que hago es quedarme quieto, cerrar los ojos, conectarme con el sentimiento -aunque me aterrorice- y dejar que me hable. Puede parecerte un simple juego mental, pero las respuestas que recibirás podrían ser la diferencia entre dolor y placer, entre el fracaso y el éxito.
Estos cuatro pasos son muy sencillos. Esencialmente le estás permitiendo al sentimiento atascado dentro de ti que permanezca contigo lo suficiente para oír el mensaje que tiene que darte. Una vez que tengas el mensaje, estarás limpio. Es así de fácil. . .

Fuente: Vitale, Joe. La Llave. Granica. 2008.

24/5/10

CÓMO TRATAR LOS CUADROS ANSIOSOS, DE PÁNICO Y LAS FOBIAS.


Hay muchas maneras de tratar los cuadros ansiosos, de pánico y las fobias mediante la hipnosis. A veces el dar sugestiones directas es útil. Cuando las sugestiones directas son poco efectivas hay otras técnicas sugestivas indirectas que pueden ser útiles:



Se le puede enseñar al paciente a disociarse de las situaciones que provocan ansiedad. Esto se puede lograr imaginando que uno flota lejos, a una situación tranquila, sintiendo distancia de situaciones tensionantes, o a través de regresiones o progresiones en el tiempo a escenas y épocas mas pacificas (disociación temporal). La técnica del “lugar tranquilo” es otro ejemplo de visualización de escenas y disociación para tratar la ansiedad.

Naturalmente el proceso mismo de inducción y profundización del trance ya alivia la ansiedad.

Verbalizaciones para la inducción de una relajación progresiva,

Inducción de trances meditativos profundos, facilitados principalmente mediante métodos no verbales,

La técnica de hipnosis prolongada.

Exploración inconciente mediante señales ideomotoras.

Cuando se detectan eventos traumáticos asociados a reacciones evitativas, puede ser aconsejable conducir una regresión y explorar los sentimientos asociados con la experiencia facilitando que la vea desde diversas perspectivas además de la perspectiva original con que enfrentó los hechos cuando ocurrieron.

La hipnosis también puede emplearse para regresar a la persona a las experiencias inmediatamente anteriores al episodio generador de ansiedad o fobia. Esto puede ayudar a determinar las situaciones que generan ansiedad y las imágenes y diálogos internos que provocan reacciones problemáticas, y a curar la fobia propiamente tal, al regresar a la persona a la época en que era exitosa en enfrentar el estimulo o situación aversiva.



Todos estos procedimientos están incluidos en el tratamiento que entrego a los pacientes que me consultan.