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14/9/12

La reinvención de las terapias de pareja. ¿Cuándo y por qué ir? ¿Funcionan?


Un programa para mejorar la relación sin su pareja, la terapia narrativa que nos hace escuchar al otro y comprender que su mundo es completamente diferente al nuestro, y la terapia focalizada en las emociones que estudia cómo viven el apego ambos miembros de una pareja, son algunas innovaciones para mejorar un vínculo dañado o aprender a separarse en buenos términos. A las parejas chilenas, dicen los expertos, cada vez les cuesta menos pedir ayuda.

    Loreto Passalacqua G. ilustraciones: francisco javier olea. 

En la película "Si de verdad quieres" (Hope Springs), estrenada en agosto en Estados Unidos, la famosa actriz Meryl Streep interpreta a Kay Soames, la esposa de un contador llamado Arnold Soames (Tommy Lee Jones), con quien lleva más de 30 años de matrimonio y un buen tiempo durmiendo en habitaciones separadas, reacios a darse muestras de afecto y en una relación aburrida y rutinaria. Un día, Kay le dice a Arnold que necesitan mejorar drásticamente su vida en común, porque si las cosas siguen tal cual están, la separación será el mejor camino. Arnold no cree que su matrimonio esté en crisis y se resiste a ir a una terapia de pareja -como Kay le ha propuesto-, aunque ella tiene todo listo para pasar una semana de intenso trabajo con el terapeuta Bernie Feld (Steve Carell). Finalmente, Arnold accede a ir, de mala gana, y ambos comienzan este último intento para salvar su matrimonio.
Lo que sucede en las sesiones de esta terapia es similar a lo que pasa en la vida real. Comúnmente, los problemas más frecuentes entre las parejas llevan largo tiempo sin ser resueltos, como le ocurre a Kay y Arnold. La mayoría busca ayuda profesional cuando ya han pasado años peleando por algo que no logran solucionar, culpándose entre ellos, e incluso, mirándose como compañeros de pieza más que como una verdadera pareja.
Así lo hace notar Diana Rivera, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica y terapeuta familiar y de parejas, que identifica las principales causas de consulta de las parejas chilenas que van a terapia. La mayoría tiene problemas de comunicación y dificultades para resolver conflictos como el manejo del dinero, las demostraciones de afecto, el rol de las amistades de cada uno, el sexo, la crianza de los niños y el trato con la familia de origen del otro. Estos son los conflictos esperables, es decir, que se dan normalmente en cualquier pareja pero que a veces no pueden ser resueltos de forma satisfactoria. Ahí es cuando se recurre a la terapia.
Pero también hay otro tipo de conflictos, que los especialistas identifican como "crisis no normativas", y que se generan cuando ocurre un hecho excepcional que marca la interacción de una pareja: la muerte de un ser querido, enfermedades o infidelidades. Estos problemas exceden la capacidad de resolución de conflictos que las personas tienen, dice Diana Rivera. "Una cosa es discutir porque no te pones de acuerdo con el sexo, y otro problema que constituye realmente una crisis, es que alguien haya sido infiel sexual o emocionalmente. Por ambas situaciones se puede recurrir a una terapia", explica. Tantas terapias como terapeutas
"Hay tantas formas de hacer terapias de pareja como terapeutas", dice el psicólogo y terapeuta de parejas y familias Pablo Iñiguez. Las herramientas que se ocupan en cada sesión varían según la corriente teórica que sigue el especialista (si su enfoque va más de la mano del psicoanálisis, la teoría sistémica o la conductual-cognitiva).
Algunas herramientas o técnicas son dar tareas para hacer en casa, pedir que hagan dibujos o esculturas, o simplemente sostener conversaciones. Lo más común es que se realicen sesiones con el terapeuta y ambos miembros de la pareja presentes, y que los programas se prolonguen por ocho o diez sesiones y hasta por seis meses.
Lo importante, coinciden los expertos, es tener claro que el éxito de la terapia depende de lo que quieran lograr ambos miembros de la pareja. "Una pareja puede decidir, por ejemplo, que le ayuden a separarse bien, sin dañar a los hijos. Otra puede buscar una última ayuda para ver si continúan o no juntos. Otras parejas quieren estar juntos, dejar de discutir y mejorar la calidad de su relación. El éxito es algo que cada pareja va definiendo. Y eso es importante ponerlo en claro", afirma la psicóloga Diana Rivera.
Gonzalo Cancino, terapeuta sistémico de parejas, docente y supervisor clínico del Instituto de Terapia Familiar de Santiago, dice que la terapia de parejas es básicamente una invitación a conversar, a que las parejas se escuchen mutuamente para entender al otro, y, de paso, comprender cómo es la relación que se genera entre ambos. "Esto, por simple que parezca, es algo bastante novedoso y hasta inusual, porque muchos están acostumbrados a no escucharse ni verse en relación", explica Cancino.
Sin embargo, y según el psicólogo Pablo Iñiguez, el conversar de forma profunda también se ha transformado en una exigencia social. La sociedad exige que las parejas tengan una muy buena comunicación, e incluso, a veces se espera que la pareja resuelva todas nuestras necesidades, explica Iñiguez. Esto incluye la necesidad de ser siempre escuchados, lo que puede ser una expectativa difícil de cumplir en la mayoría de los casos.
A pesar de las discrepancias en torno a la comunicación, la mayoría de las terapias o asesorías se proponen entregar herramientas concretas para mejorar el diálogo verbal y no verbal de una pareja, ayudarlos a manejar conflictos o a darse cuenta de sus responsabilidades en la situación actual del vínculo.
Los expertos coinciden en que no es necesario volver a terapia si las herramientas se aprenden y utilizan si vuelve a surgir un problema o aparece un nuevo conflicto.
-Pero quien piense que la terapia por sí misma resuelve los asuntos, tiene que saber que no es así. Tiene que existir un interés de los miembros, en poner de su parte para que las cosas funcionen mejor y ser autocríticos -dice Diana Rivera. Estrategias para una mejor relación
¿Qué pensaría sobre ir sin su pareja a una terapia de pareja? Esta es una alternativa que para algunos parece arriesgada y contraproducente, y para otros, bastante útil. Ricardo Cariaga, director del centro de investigación y capacitación para la vida en común Vivir en Pareja, creó junto a su señora Mónica Silva, psicopedagoga, un programa de capacitación para la vida en pareja (PROVEP), basado en investigaciones de universidades estadounidenses, alemanas, holandesas y de otros países. Uno de sus programas -"Estrategias para mejorar su relación sin ayuda de su pareja"- trabaja justamente con un solo miembro de la relación.
Sus programas, dice Ricardo Cariaga, se proponen entregar herramientas para que las parejas cumplan el objetivo de ser felices y pasarlo bien, a pesar de los problemas. Y, según él piensa, las mejoras sí se pueden hacer con el trabajo de uno de los dos miembros de una pareja. "La relación de pareja se basa en el principio de acción y reacción. Uno hace algo y el otro reacciona en función de eso. Desde esa perspectiva, el que tú hagas cambios, va a producir sí o sí cambios en el otro", dice Cariaga.
El terapeuta de parejas y familias Pablo Iñiguez trabaja sobre un enfoque relativamente poco explorado: la terapia narrativa de parejas. Esta terapia está dentro del enfoque del construccionismo social, que plantea que la realidad no es objetiva, y nace de la mano de Michael White y David Epston. La diferencia con otro tipo de terapia es que no se observa a la pareja discutir o interactuar, como ocurre en otros casos, sino que el terapeuta conversa con un miembro de la pareja primero, mientras que el otro se queda escuchando. A la persona que escucha, el terapeuta le explica que la idea es que esté realmente atento a lo que se dice. Después se pasa a una fase de preguntas para que el oyente explique si encontró algo llamativo, novedoso o extraño en lo que dijo su pareja.
-Los relatos de cada uno se dan desde la perspectiva de su propia realidad. Dos realidades, dos universos paralelos. Y tratar de formar una sola realidad es imposible -explica Iñiguez.
El objetivo de la terapia narrativa es que las personas se hagan responsables de sus problemas y de cómo sus acciones afectan a la relación. Para explicarlo mejor, Iñiguez recurre a una escena común: en un principio, las parejas que consultan están en una actitud de culpar al otro. Cada uno sitúa el problema en el otro y no se generan acuerdos. Por ejemplo, una mujer puede decir que el problema es que su pareja no le demuestra su afecto. Y un hombre puede pensar que su pareja se enoja demasiado. La terapia narrativa los hace responsables. "Les pregunta a ambos, ¿en qué contribuyes tú para que tu pareja actúe así?", explica el psicólogo.
Otra innovación, que el psicólogo Gonzalo Cancino identifica, es similar a la que plantea Iñiguez.  
En la corriente sistémica, antes se decía que cada miembro de la pareja tenía su propio punto de vista acerca de la relación y de la vida. Hoy, en cambio, la tendencia es aceptar que cada persona construye una realidad completa, no una mirada particular del mundo, sino su propio mundo, y que la única manera de compartir una realidad común es construir consensos. Por eso, el terapeuta no puede juzgar a los miembros de una pareja para mostrar quién tiene más razón, sino que debe respetar la realidad de cada uno y ver si ellos se pueden aceptar aun si no están de acuerdo, dice el psicólogo.
La psicóloga Diana Rivera explica que hay otra orientación -además del psicoanálisis, la corriente sistémica y la cognitivo-conductual- que es la terapia focalizada en las emociones. Este enfoque toma la historia de apego de los cónyuges, es decir, cuál es el estilo para vincularse que aprendieron desde muy temprano. También se focaliza mucho en las emociones que la gente tiene. "Porque las ideas son muy modificables, pero las emociones, las formas de sentir, son cosas que están arraigadas", afirma la terapeuta.
Más que hacer demasiadas diferencias por el enfoque de cada terapeuta, Diana Rivera cree que todas las corrientes funcionan de forma parecida, y que lo más importante es prevenir y consultar a tiempo. Para la prevención, ella y su equipo realizan talleres de habilidades para parejas (tallerprepuc@gmail.com), y para consultar a tiempo, la psicóloga recomienda no creer que aguantar o evadir es una solución, porque eso sólo desgasta el vínculo.
-La terapia de pareja tiene éxitos relativos porque la gente consulta tarde. A veces existe la mitología de que si vas a terapia de pareja te vas a separar, aunque cada vez la gente se atreve más a pedir ayuda. Cualquier terapia debe ser tomada en el período donde se inician las dificultades, no cuando la gente está al borde de la separación -dice la psicóloga.
"Las parejas consultan por problemas en el manejo del dinero o la crianza de los hijos", dice la psicóloga diana rivera.
El éxito de la terapia depende de lo que se quiera lograr: separarse en buen término o seguir juntos, dicen los expertos.
 Loreto Passalacqua G. ilustraciones: francisco javier olea..

Revista ya 11 septiembre 2012

9/1/09

¿Da lo mismo ir a cualquier psicólogo?

Algo que la mayoría de las personas ignora (y que no tiene por qué saber), es que en psicoterapia no existe un único enfoque para tratar a los pacientes, y que las alternativas son muchas, muy diversas y en algunos casos hasta contradictorias.

Históricamente la psicoterapia nace con Sigmund Freud. El la llamó Psicoanálisis y estableció parámetros formales muy estrictos para efectuarlo y para formar a sus cultores. Por muchos años fue el enfoque dominante, sobre todo en Europa. Hoy día ha evolucionado mucho, sobre todo por los aportes de Jacques Lacan, pero sigue manteniendo ciertas características básicas, una de las cuales es su larga duración.

La primera escuela en competir con el psicoanálisis fue el conductismo, que a diferencia de aquél, incorpora un criterio de eficiencia básico: Mientras mas rápido, mejor. También este enfoque ha pasado por muchas evoluciones, reflejadas en sus cambios de nombre: Conductual-cognitivo, racional-emotivo, cognitivo procesal-sistémico, cognitivo postracionalista y el último que conozco es cognitivo constructivista.

Pero el conductismo pronto tuvo competidores, el primero se denominó Tercera fuerza, y es el enfoque Humanista. Este enfoque es mas variado y los diversos nombres reflejan distintos énfasis dentro de un modelo con una base común: Humanista experiencial, terapia centrada en el cliente/persona, Terapia Gestáltica (de totalidad), enfoque holístico, transpersonal, etc.

De algún modo todos estos enfoques compartían una idea común nunca hasta ese momento cuestionada. El individuo era el enfermo, el portador de la patología. Sin embargo los trabajos de Gregory Bateson (antropólogo) primero y luego los aportes de Maturana y Varela (biólogos chilenos) Apuntaron al hecho crucial de que los individuos nunca están solos, sino que pertenecen a sistemas sociales, esto dio surgimiento a las Terapias Sistémicas, que inicialmente atendieron solo a familias completas, pero luego se fueron flexibilizando para atender a partes de familias, parejas o incluso individuos solos, por una parte, y también se abrieron a incorporar otros actores importantes en la génesis de los problemas, aunque fueran externos a la familia.

Dos autores influidos por Bateson pero también por un Hipnoterapeuta, Milton Erickson, merecen especial mención aquí, pues dieron surgimiento a la Programación Neurolingüística que combina entonces planteamientos sistémicos con modelamientos de patrones de comunicación hipnótica. De hecho la corriente actual en PNL se apellida sistémica

En los enfoques sistémicos, lo que llama la atención es cómo al incorporar a más participantes, las terapias se hacen más cortas y eficaces, dando surgimiento a numerosos modelos centrados en este elemento, la terapia Breve. Otros nombres de terapias sistémicas que existen son: La terapia estratégica, la terapia estructural, la terapia centrada en las soluciones, la terapia narrativa, etc.

Esta última, además, incorpora una crítica al enfoque sistémico, optando por abandonar el modelo “cibernético” del ser humano, reemplazándolo por un modelo lingüístico, es decir social, toma conceptos del Construccionismo Social, y se denomina narrativo porque centra su abordaje en las narrativas que traen las personas, y busca el cambio de dichas narrativas.

Por último existen modelos mixtos o eclécticos, que mezclan en diversas formas y cantidades algunos de los elementos anteriores. Por ejemplo el análisis transaccional mezcla el psicoanálisis con algunos elementos humanistas.

Como en la torre de Babel, entre si no se ponen de acuerdo, pues incluso los criterios que sería necesario emplear para comparar los enfoques son dispares: Los más cientificistas, creen que habría que hacer estudios cuantitativos estadísticos, mientras que los mas antropológicos creen que habría que hacer estudios más cualitativos y etnográficos

Lo mas claro es que por criterios de satisfacción de los usuarios, todos los enfoques se acercan al 70% de efectividad.

En mi caso personal he pasado por varias formaciones, de las cuales incorporo elementos.

En primer lugar me formé en un enfoque humanista integral, junto a Alex Kalawski en la Universidad Católica, como parte de mi formación de especialidad. También allí conocí la Programación Neurolingüistica, con Carlos Zalaquett.

Luego de titulado además incorporé la Hipnosis Ericksoniana, en el Instituto de Hipnoterapia Estratégica Breve “Milton Erickson” de Santiago, la Terapia Sistémica familiar, con especialización en el Modelo de Milán (de Boscolo y Cecchin), en la Universidad de Chile, junto a Felipe Gálvez, y también en la Terapia Narrativa en cursos con Shona Russell, de Australia (país cuna de dicho enfoque).

Además he asistido a seminarios breves con Carlos Sluzki, eminencia mundial en Terapia Sistémica, residente en California.

En el plano filosófico y espiritual, he estudiado e incorporado en mi cosmovisión las influencias de la filosofía oriental, en especial el Taoísmo, el Budismo Zen y el Advaita (corriente espiritual Hindú. La palabra significa literalmente No-dualismo).

Autores que me han marcado especialmente incluyen a Fritjov Capra, Allan Watts, Deepak Chopra, Wayne Dyer, Carlos Castaneda, Neale Donald Walsh y Eckhart Tolle.

Libros que me han entregado sabiduría: El Tao te King, de Lao Tse, el Chuang Tse, El Yoga Vasishta, el Ashtavakra Gita, y Eclesiastés.

Maestros que admiro: Sri Ramana Maharshi, Sri Nisargadatta Maharaj y el “anti guru” Upaluri Gopala Krishnamurti.

Disciplinas que practico (poco y mal): Meditación, Yoga, Dao Yin, Chi Kung y Taichi.

Cosas en las que NO creo: Los diagnósticos psiquiátricos, los fármacos, las terapias obligadas y las represas hidroelectricas.